¡¡Hola lejanos!!
¿Qué tal? ¿Cómo se plantea la semana? 💜
Hoy os traigo un post que tenía pendiente desde hace casi 6 meses y que he preparado con mucha ilusión, cariño y ayuda, sobre todo ayuda jajaja.
Y es que yo en el tema manualidades me las apaño, tu dame aguja, hilo, silicona... Que te hago cualquier cosa, pero los taladros me dan PÁ-NI-CO, así que este post está 50/50 hecho con papá.
Este "mueblecillo" no es una idea mía original, la verdad. Está basado en este post en inglés de "
IKEA hackers". Nosotros lo hemos hecho a nuestra manera porque parte de la estructura no nos parecía suficientemente resistente, y os lo cuento aquí (en español) para quien se quiera aventurar.
Cuando la peque empezó a andar, y viendo que aprendía más en base a la imitación que a otra cosa (porque seguimos teniendo problemas con la comunicación oral con ella), pensamos en comprarle una
torre de aprendizaje, de las que se usan para que ellos tengan acceso de forma "autonoma" a lo que solemos utilizar en el día a día los adultos, véase el lavabo, la encimera, el fregadero... Pero las
torres Montessori o
torres de aprendizaje que encontramos tenían unos precios que, a nosotros al menos, se nos salía de presupuesto. Aun así, buscando por internet modelos y precios, nos salió este post y dijimos "¿por qué no?". Nos animamos a buscar el precio del
taburete BEKVÄM que era el que usaban como base, y calculamos el gasto en madera, lija, sierra, tornillos y pintura/barniz (lo que no teníamos en casa 😅), y de los 90-120€ que venían a costar de media las
torres Montessori ya hechas, se quedaba todo entorno a los 40€. Como podéis ver, ganó la opción
DIY.
Bien, pues no me enrollo más y paso a contaros cómo lo hicimos.