lunes, 1 de enero de 2018

¿Porqué no nos separamos de ella?

Durante la estancia en cuidados intensivos y cuidados intermedios, conocimos a otros padres, algunos llevaban poco tiempo allí y otros llevaban mucho, muchísimo tiempo.
Aunque los que llevaban más tiempo nos insistieron en que no pasáramos todo el día allí, porque acabas quemado... no me arrepiento de haberlo hecho, porque no se cuanto habría pasado #minigatita ingresada sin necesidad.
Cuanto más tiempo pasábamos allí, más nos dábamos cuenta de que no podíamos irnos... 
Cuando sabes que tu bebé esta en manos de alguien, tocarle la moral no crees que sea la mejor opción, hasta que ya no puedes más. Voy a contaros algunas cosas que vi en esos 11 días.

  • Cuando un bebe está en cuidados intensivos, es porque algo no va bien... si llora (que es la única manera que tiene de comunicarse) es que algo le pasa. Esa regla no se aplica a algunas de las enfermeras del turno de noche. Un bebe puede llorar y llorar DURANTE HORAS, que habrá alguna que no se levantará de la cama improvisada que se han hecho con algunos sofás de los que tienen allí para los padres, para ver porque llora el bebé que le toca cuidar esa noche.
  • En cuidados intermedios vale que la exhaustividad de la atención no es igual que en cuidados intensivos pero...por favor... Cuando estábamos allí, junto a #minigatita había un bebé prematuro que al parecer tenia una anemia grave. Le pusieron una transfusión y podía sufrir rechazo, por lo que (palabras de su pediatra) había que estar muy pendientes de sus constantes. Todos los bebés estaban monitorizados en pulsaciones, temperatura y oxígeno (entre otras cosas) y, por si se iba la luz, los monitores tenían baterías. Bien, pues el monitor de esta criaturita, estaba desenchufado, y estando yo allí, la maquina pitó alertando de su "batería baja" durante más de 2 horas... 2 horas en las que NADIE se acercó a ver a ese niño, ni por qué pitaba su maquina. Finalmente, la máquina se apagó, y tuve que levantarme a decírselo a la enfermera que había allí, porque la suya se había ido a comer sin revisar como estaba el niño...ni ninguno de los otros que tenía a su cargo.
  • A la hora de comer, la mayoría de los biberones venían con tetinas fisiológicas, pero a Luna no le gustaban y le costaba comer. En una de las tomas llegó a nuestras manos un biberón con una tetina redonda (de las de toda la vida) y ¡sorpresa! Luna comió en tiempo récord, y desde entonces siempre pedíamos tetina redonda. Pero uno de los días, una enfermera nos oyó y nos soltó un sermón, en muy mal tono, sobre que los bebés tienen que aprender a comer con la tetina que sea y con la temperatura que sea, etc... Y papá, hasta entonces una persona pacifica, educada y prudente, decidió que era suficiente, y le recriminó que si la niña no iba a salir hasta que comiese sola, comería con la que le gustaba, y que en casa, si a la niña le gustaban las redondas, sería las que tendría... Los bebés deben preocuparse de llorar para comer, nada más, les da exactamente igual si una tetina es mejor para ellos que otra...
  • Otro inconveniente de tener un gran número de enfermeras rotando para cuidar de tus hijos... es que al haber varias generaciones, entre ellas no se ponen de acuerdo respecto a ciertos cuidados. Por ejemplo, la luz ultravioleta. El primer día, nos dijeron que le bajáramos un poco el pañal, y la pusiéramos boca abajo para que la luz le diera en la espalda que era la zona de piel más amplia, así pasaría menos tiempo con la lampara, y que a la hora de comer, apagáramos la lámpara y la sacáramos de la incubadora, porque es bueno para los bebes tener contacto con los padres y era muy desagradable comer con el antifaz que le ponían para que la radiación no le afectara a los ojitos. Genial ¿verdad?, pues no. Porque al turno siguiente, nos reprendieron por sacarla de la incubadora, podíamos apagar la lampara pero teníamos que dejarla dentro y darle el biberón por los orificios de la incubadora. Al siguiente turno, otra enfermera nos dijo que no, que la lámpara tenía que estar 24 horas encendidas y al turno siguiente nos volvieron a decir que apagáramos la lampara, porque darle el biberón con ella encendida, al final, nos dañaría la vista a nosotros. A la quinta enfermera que llegó con una opinión distinta y en un tono cuestionable (de nuevo le tocó a papá, ya bastante cansado de que le echaran broncas sin motivo) se le dijo que primero se pusieran de acuerdo entre ellas, y que luego vinieran a aconsejar con un tono menos ofensivo. Somos primerizos, no idiotas.
  • Cuando a la peque le pusieron la sonda nasogástrica, varios padres nos dijeron que les había pasado lo mismo, que con ellos comían bien pero que cuando no estaban para alguna toma y les daban de comer las enfermeras, cuando volvían tenían la sonda puesta. Además, con la sonda los niños comen incómodos cuando les das el biberon, y cuando pedíamos que se la quitaran porque veíamos que le daba fatiga, decían que no, porque cuando no estuviésemos para dárselo, ellas iban a tener que perder el tiempo poniéndosela cuando no comiera.
  • Mientras estaba bajo la lámpara de luz ultravioleta, cada día le sacaban dos viales de sangre para hacerle las analíticas generales y la de la ictericia. Pues cuando se cumplía el 4º día bajo la lampara, y ella ya tenía buen color, nadie nos decía nada sobre #minigatita, y de echo ese día no se le hicieron analíticas sobre la ictericia, ¿por qué? Pues al parecer, aunque tenían que extraerle dos viales, solo extrajeron sangre para 1, y solo hicieron las analíticas generales. No solo la enfermera se equivocó, si no que el personal del laboratorio que recibió los papeles para las dos pruebas, y solo sangre para una, tampoco comunicó el error, y ella estuvo más de 24h de más bajo una luz perjudicial en exceso por una negligencia, porque ese día ya estaba bien.
  • Cuando llevábamos 9 días allí, estando papá sólo, se le acercó el jefe de pediatría, diciendo que "necesitaban hacerle a #minigatita una ecografía del cráneo", algo rutinario... Llegué mientras se la llevaban un par de plantas más arriba y subí para estar con ella mientras le hacían "la prueba rutinaria". Imaginaos nuestra sorpresa, cuando vemos que NO ERA UNA PRUEBA. Resulta que había un seminario sobre ecografía craneal en neonatos, e iba a usar a mi hija para que los alumnos probaran a hacerlas ellos también (más de 10 personas en prácticas). Así que viendo el panorama, papá le dijo que eso no era lo que le había dicho y que quería llevarsela, que tendría que buscarse a otro bebe. No estamos en contra de la formación, pero engañándonos, ¡no señor!, y menos después de la mala experiencia que ya estábamos teniendo.
  • Y para terminar, durante su estancia en cuidados intensivos, al parecer se le administró un antibiótico que podía haberle provocado perdida parcial o total de audición para el resto de su vida, pero nadie nos lo comunicó ni nos hicieron firmar ningún consentimiento (que al parecer era necesario por lo que supe mas tarde). ¿Que cómo nos enteramos? Pues, 3 ó 4 días después de que le dieran el alta, me llamaron del mismo hospital para hacerle una prueba de audición. Como la normal que se hace a los pocos días de nacer ya se la habían hecho durante el ingreso, pregunte que por qué había que repetirla, y me dijeron que era "otra". Cuando llegué el día de la prueba y pregunté, fue cuando me contaron lo de los efectos secundarios de la medicación. Gracias a dios, nuestra #minigatita está bien.
Hay algunas cosas más que, como os contaba al principio del blog...mi cabeza ha decidido que no quiero o no necesito recordar... pero he de decir, que aunque eran pocas, también había algunas enfermeras que nos trataron bien y que se notaba que les gustaba su trabajo. A ellas, GRACIAS por haber hecho que esos días fueran un poco menos malos.

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